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Por un debate en torno a Heinz Dieterich
Anhelo que la reflexión del compañero Fidel Castro “Los superrevolucionarios”, divulgada por la prensa cubana y extranjera a principios del pasado septiembre, escape a las concepciones de Heinz Dieterich
Noel Manzanares Blanco, para Kaos en la Red
A solicitud del sitio www.camaguey.cu, el 9 de agosto de 2007 escribí unas líneas con este mismo título a propósito de una polémica acerca de la realidad cubana actual entre el profesor Heinz Dieterich y otros analistas. Ahora, cuando me encuentro una entrevista que dicho profesor le concedió a la revista alemana Der Spiegel (“El retiro de Fidel y la triple modernización de Cuba”, reproducida por: www.kaosenlared.net, 29/12/2007), deseo retomar algunas de las ideas que expuse hace unos cinco meses y agregar otras que considero pueden informar con más precisión a los lectores. En aquel entonces, manifesté:
“En el prestigioso sitio en Internet que responde al nombre de Rebelión (www.rebelion.org), el pasado 7 de julio apareció el artículo El Partido Comunista de Cuba aprueba investigación sobre el Socialismo del Siglo XXI, firmado por Heinz Dieterich, el cual recibió dos respuestas desde Cuba: una, En Cuba rechazamos la práctica de escribir artículos prepotentes dedicados a demostrar lo equivocados que estaban los otros, rubricada por Darío L. Machado Rodríguez; otra, Donde la falsa noticia no es lo peor: A propósito de Dieterich, a cargo de Felipe de J. Pérez Cruz –ambos publicados en el mismo sitio los días 14 y 22 siguientes, respectivamente.
“También, el 24 de julio en Rebelión apareció La ciencia social cubana, Darío Machado y el Socialismo del Siglo XXI, un segundo trabajo de Dieterich, cuyo título anuncia su contenido. Al respecto, me llamó la atención la siguiente sentencia del autor: ‘El juicio resultante depende del paradigma que se seleccione. Si el paradigma es el socialismo histórico, entonces Cuba sí es socialista. Si el paradigma es la democracia participativa de Karl Marx, Rosa Luxemburg y del Socialismo del Siglo XXI, no lo es’.
“Pasada una semana, el mismo sitio reprodujo El 'socialismo del s. XXI' de Heinz Dieterich: ¿un manifiesto comunista contemporáneo?, de Cristóbal García Vera, en el cual se ofrecen algunos claros acerca de la polémica desatada. De aquí, encontré interesante que se escribiera lo que sigue: ‘Ya en aquella ocasión [se refiere a ‘hace unos pocos años’, según García Vera], Heinz Dieterich auguró un incierto futuro para la revolución cubana, si sus dirigentes no eran capaces de adoptar las estrategias globales y los métodos por él defendidos’ –para mí, una consideración apresurada.
“Antes de continuar, deseo compartir una anécdota: hace menos de tres meses [respecto al pasado agosto], en una sesión del Consejo de las Ciencias Sociales y Humanistas de Camagüey, del cual soy un humilde integrante, mostré mi inconformidad con el término ‘Socialismo del Siglo XXI’ –a ello me había referido en mis artículos ¿Qué entender por Socialismo del Siglo XXI? (www.emencipación.org, 8/12/05) y Cuba: Socialismo en el Siglo XXI (www.camaguey.cu, 6/4/07); al tiempo que expresaba mi preocupación-desacuerdo con parte de lo escrito en el trabajo Cuba y Venezuela: entre la economía de mercado y el Socialismo del Siglo XXI, precisamente de Heinz Dieterich (www.rebelion.org, 26/1/07). Luego, alguien en uso de la palabra, exclamó: ‘El Profesor Dieterich es un crítico amigo de Cuba’, ante lo cual me sentí en el deber de subrayar: ‘No dudo de su amistad. Pero no estoy de acuerdo con algunos juicios que este Profesor hace sobre nuestro país’.
“Con ese presupuesto, considero que se podrá entender mejor lo que sigue…” –para aquella ocasión y para esta.
En la citada entrevista, Der Spiegel pregunta y Heinz Dieterich responde:
“3. ¿Habrá reformas económicas y políticas?
P. Raúl ha criticado la corrupción y ha llamado a la crítica. ¿Se pueden esperar ahora reformas políticas o económicas?
R. Se trata de un intento de triple modernización que procura lograr los siguientes objetivos: a) una mayor eficiencia en la economía; b) la revitalización de la esfera pública, por ejemplo, una mayor crítica de las disfuncionalidades del sistema; c) la reactivación del aparato partidista. Reformas políticas del sistema del Estado y del Poder son improbables en los próximos años.
4. ¿Se usará el camino de China?
P. Muchos expertos de Cuba especulan sobre una “vía China” en Cuba, es decir, reformas económicas bajo la conservación del sistema político. ¿Qué posibilidades ve para esto?
R. Hace tres años me preguntó un muy importante político cubano adónde iba a llevar la vía de desarrollo de China. Le decía que desde el punto de vista de la economía política no había duda: que se trataba del sendero de modernización de capitalismo de Estado alemán-japonés que, por supuesto, iba a terminar en el capitalismo moderno pleno.
Económicamente Cuba está obligada a usar la vía desarrollista, pero para no terminar en el capitalismo como los ejemplos históricos, debe combinarla con el Socialismo del Siglo XXI, que es la economía de equivalencias y la democracia participativa. La combinación de desarrollismo y Socialismo del Siglo XXI es la única vía posible para el futuro del proyecto del socialismo histórico de Cuba” –el subrayado es mío.
Ante este diálogo, alguien carente de suficientes elementos de juicio puede llegar a una conclusión errada sobre la dinámica de la Revolución Cubana. Quizás contribuya a reprender el tiro parte de lo que redacté precisamente para este sitio:
“Afortunadamente, la indiferencia ha estado ausente en medio de este complejo escenario [me refiero a problemas objetivos y subjetivos presentes en el Socialismo cubano, los cuales hacen peligrar el futuro --si no son atendidos debidamente]. De manera puntual, desde los meses que continuaron a la meditación efectuada por el Primer Secretario del Comité Central del PCC en noviembre de 2005 [me refiero a la posibilidad de que sea reversible el proceso revolucionario en Cuba –tal como analizó Fidel Castro en ese momento], son numerosas las acciones desarrolladas en el sistema político cubano en aras de corregir el rumbo, las imperfecciones.
“Los jóvenes marchan a la vanguardia de la atención a las personas que podían quedar sin amparo filial, y también contra las desviaciones que hacen peligrar la permanencia del socialismo. Se incrementa el intercambio y el protagonismo de los pinos viejos y nuevos –como enseñó Martí--, y estamos garantizando que las nuevas generaciones sean mejores que nosotros, más capaces que nosotros --al decir del mismo Fidel.
“Simultáneamente, los múltiples programas de la Batalla de Ideas andan por el camino correcto y la economía marcha como nunca antes; mientras, se refuerza la democracia a través del perfeccionamiento del quehacer del sistema político cubano; y el Partido Comunista de Cuba perfila más y mejor sus métodos y estilo de concretar la conducción de la sociedad. Existe una suerte de rescate de lo que se denominó Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas.
“En todo este ambiente, asimismo carece de casualidad el que el compañero Fidel sentenciara a mediados del año 2006, en las conclusiones del V Pleno del Comité Central del PCC –el mismo que volvió a crear la figura del Secretariado del Comité Central--: ‘Es preciso que el Partido se fortalezca como nunca.
“Al profundizar en el tema del papel de la conducción del Socialismo en Cuba, el Segundo Secretario del PCC, Raúl Castro, precisó el pasado 26 de julio:
“‘Respecto a nuestras tareas económicas y sociales, sabemos las tensiones a que están sometidos los cuadros, especialmente en la base, donde casi nunca da la cuenta entre las necesidades acumuladas y los recursos disponibles.
“‘Puedo afirmar responsablemente que el Partido y el Gobierno vienen estudiando con profundidad estos y otros complejos y difíciles problemas, que requieren de un enfoque integral y a la vez diferenciado en cada lugar concreto.
“‘Todos, desde el dirigente hasta el trabajador de fila, estamos en el deber de identificar con precisión y valorar con profundidad cada problema en el radio de acción en que actuamos, para enfrentarlo con los métodos más convenientes’.
“Y en la misma oportunidad, el compañero Raúl puntualizó:
“‘Mientras mayor sea el problema o desafío, más organización, más trabajo sistemático y efectivo, más estudio y previsión a partir de una planificación basada en prioridades claramente establecidas, sin que nadie trate de resolver sus problemas a cualquier precio ni a costa de otros.
“‘Además se requiere trabajar con sentido crítico y creador, sin anquilosamiento ni esquematismos. Nunca creernos que lo que hacemos es perfecto y no volverlo a revisar. Lo único que jamás cuestionará un revolucionario cubano es nuestra decisión irrenunciable de construir el socialismo –las negritas son mías’” (ver: Notas para el estudio del Socialismo en el Siglo XXI. El caso Venezuela. El caso Cuba. www.kaosenlared.net, 6/11/07).
Si lo que acabo de reiterar resulta insuficiente para aquilatar a ciencia cierta qué está sucediendo actualmente con la Revolución Cubana, invito a consultar el discurso del propio Raúl ante la Asamblea Nacional del Poder Popular el 28 de diciembre de 2007, publicada al día siguiente en: www.granma.cu.
A fuerza de ser sincero, debo confesar que descalifico la tesis según la cual La combinación de desarrollismo y Socialismo del Siglo XXI es la única vía posible para el futuro del proyecto del socialismo histórico de Cuba. Y anhelo que la reflexión del compañero Fidel “Los superrevolucionarios”, divulgada por la prensa cubana y extranjera a principios del pasado septiembre, escape a las concepciones de Heinz Dieterich.
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