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RAZONES Y PERCEPCIONES DESDE
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PALABRAS
El socialismo no necesita apellidos
A propósito del Socialismo del Siglo XXI
Edwin Aguirre M. (Utopía-Mérida/Aporrea)
Hace pocos días asistí a un Foro organizado por Fundacite Mérida donde se discutía, o más bien se exponía, sobre el Socialismo del Siglo XXI. Me causó mucha risa el comienzo de la exposición del compatriota Haiman El Troudi, quien aclara que él habla de Socialismo del Siglo XXI y no Socialismo en el Siglo XXI. Parece una cantinflada o una tautología, dirían los que de eso saben.
Es evidente que el Socialismo en el siglo XXI sólo puede ser el socialismo del siglo XXI. Como el capitalismo del siglo XIX fue el capitalismo del siglo XIX. Esta manía de ponerle apellidos al Socialismo tiene varias aberraciones. Como aquella que habla del Socialismo Democrático. El Socialismo, como antítesis del capitalismo, sólo puede ser democrático. Peor aún es cuando se le quiere poner apellidos históricos, regionales o nacionales. Socialismo indo-americano, socialismo a la venezolana y pare usted de contar.
Pareciera que esta manía de ponerle apellidos al socialismo viene de dos vertientes. Una que quiere un socialismo a la derecha (se podrá hacer eso?). Como la propuesta de socialismo democrático que en verdad esconde la proposición de un capitalismo mas humano. Esta propuesta esta muy cerca del reformismo y quizá tenga paralelismo en la teoría de la revolución por etapas del estalinismo. “En los países atrasados debemos apoyar a sectores progresistas de la burguesía nacional para desarrollar las fuerzas productivas”. De manera que lo que hay que hacer es avanzar en una supuesta democratización y desarrollo de la sociedad capitalista que eso nos acerca más al socialismo.
La otra es aquella que quiere diferenciarse de los “socialismos reales”. Quieren ser diferentes de un supuesto socialismo soviético, cubano, chino o de cualquier otro, para construir uno nuevo, distinto. Este sí democrático, revolucionario, etcétera. Se oponen a fantasmas. El socialismo no ha existido nunca. La verdad, y como muy bien lo dijo el profesor Franz Lee en el foro citado: el socialismo es uno sólo. Es el que elaboró Marx después de estudiar durante 30 años el capitalismo. Es su antítesis, su opuesto.
El socialismo no ha existido nunca. Ni en la ex URSS. Como bien lo demuestra su retroceso a un capitalismo brutal, gracias a toda la preparación que para su regreso triunfal hizo el estalinismo durante ochenta años. Ni en Cuba. Donde a pesar de los enormes esfuerzos del pueblo cubano y de los grandes avances que en muchas materias ha logrado la sociedad cubana, no han podido avanzar sino con grandes sacrificios. Bien lo dijo el compatriota Vladimir Aguilar en el foro citado. En esos países lo que hubo o hay son sociedades en tránsito al socialismo.
Y es que el socialismo no puede construirse en un solo país.
La teoría del socialismo en sólo país fue un entuerto de la burocracia soviética en la década del treinta del siglo pasado para llevar a los partidos comunistas de la III Internacional a dedicarse a apoyar a la Unión Soviética. Imponiéndoles además la teoría de la revolución por etapas para impedir el desarrollo de nuevas revoluciones, lo que ponía en peligro su acuerdo, tácito quizá, con el imperialismo: Tú no me atacas y yo no apoyo más revoluciones. Así la burocracia estalinista inventó también la necesidad de apoyar las “burguesías antiimperialistas” en la tarea más importante “la liberación nacional”, que el socialismo es para después. Recuerden las Tesis al XIII Congreso del PCV (Véase mi articulo Socialismo sí, pero no Por Ahora en www.aporrea.org/ideologia/a31087.html - 20k), que no son sino un refrito de dicha teoría.
El socialismo no es la distribución de la pobreza.
Es la distribución de la riqueza. Y ésta riqueza es la enorme producción de la humanidad, gracias a la enorme capacidad de la fuerzas productivas del capitalismo a nivel mundial. Ya en la década del 90 la ONU encomendó un estudio que demostró que en ese momento con la producción mundial de granos se podía solucionar el problema de las hambrunas de la humanidad. Como bien lo decía el profesor Lee, no puede haber socialismo sin capitalismo. Y es que no hay un sólo país en el mundo que pueda construir, con su sola capacidad productiva, el socialismo. Si algo justifica el socialismo es que el capitalismo, al ser mundial, al desarrollar las fuerzas productivas y al socializar la producción, prepara las condiciones objetivas para el socialismo.
La preparación del sujeto, el pueblo trabajador, nos toca a nosotros.