Cubanálisis   El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS            

 

 

                               Dr. Jorge Sanguinetty, Washington-Miami

 

 

 

 

 

 

     

                                      

 

CUBA: decadencia y rehabilitación. Artículos y ensayos

 

NOTA DE CUBANÁLISIS

 

El Dr. Jorge A Sanguinetty acaba de presentar recientemente en Miami su libro “CUBA: decadencia y rehabilitación. Artículos y ensayos”, una colección de documentos sobre las realidades de la economía y la sociedad cubanas, elaborados durante muchos años de observación y agudos análisis que permiten comprender en profundidad no solamente los aspectos más fehacientes del drama cubano, sino también las sombras y los intríngulis que no se pueden percibir a simple vista sin una mirada experta y conocedora de todos los elementos que conforman esa realidad y esa tragedia de toda una nación que se debate día a día entre la decadencia a que la han conducido sus tiranos y las esperanzas de un futuro mejor con el que sueñan los cubanos.

 

Cubanálisis-El Think-Tank presenta aquí a sus lectores fragmentos de la Introducción del libro del Dr. Sanguinetty y del documento-base utilizado para la elaboración del Capítulo titulado Diez pasos para rehabilitar la economía cubana, que podrán actuar como una magnífica muestra del contenido y la temática de este libro que sin duda resultará de gran interés y utilidad tanto para lectores cubanos como extranjeros.

 

 

 

Introducción (FRAGMENTOS)

 

Una de las características que define la esencia del gobierno cubano desde 1959 es la exclusión de la mayor parte de la ciudadanía de las funciones gubernamentales. Los que ocupan posiciones de gobierno en Cuba son siempre seleccionados de dedo, en base a su lealtad a los que ostentan el poder y, supuestamente, a los principios ideológicos oficiales. Los méritos en materia de competencia, honestidad o capacidad de trabajo sólo se toman en cuenta cuando uno es leal al gobierno o simula serlo con éxito. Todo esto contribuye a que la República de Cuba haya estado retrocediendo hacia formas primitivas de gobierno y organización social desde 1959. Consecuentemente después de casi seis décadas de haber vivido sin participar en el gobierno, no es de sorprender que la mayoría de los cubanos residentes en la isla sepan muy poco de cuestiones de estado, de administración pública o de asuntos básicos de economía.

 

Pero la exclusión de los ciudadanos no se limita a la de su participación en el gobierno. El cubano vive excluido de muchas otras actividades como son la dirección de empresas y la del acceso a la información y a las opiniones de otros ciudadanos, sin mencionar su exclusión del resto del mundo. Muy al contrario de lo que piensen los admiradores e ideólogos del socialismo, el socialismo cubano es, como todas sus versiones marxistas-leninistas, eminentemente excluyente. El conjunto de opciones que el gobierno le deja al ciudadano es extremadamente limitado cuando se le compara con el de otras sociedades.

 

Esto ha creado una generación de ciudadanos que no conciben formar parte del gobierno a menos que se adapten a sus dictados y traten de hacer una carrera política en el estrecho marco del único partido político aceptado en Cuba, el comunista. En estas condiciones surge una nueva forma de exclusión, una mental, auto inducida, mediante la cual el ciudadano promedio, que desde niño se ha sido educando bajo la creencia de que las cuestiones de gobierno no están a su alcance porque son decididas por otros, no es capaz de visualizar su participación en los asuntos  públicos que lo afectan directamente. El resultado es que la mayor parte de los cubanos, incluyendo muchos que viven fuera de la isla, descartan que ellos mismos puedan llegar a ejercer alguna influencia sobre el gobierno e inducirlo por medios cívicos a mejorar las condiciones de vida en Cuba.

 

Por lo tanto, muchos pensarán, si yo no puedo cambiar nada en Cuba, ¿para qué va uno a esforzarse? Se verifica el fenómeno llamado hipótesis del gradiente del objetivo, observado por estudiosos del comportamiento animal, en que el sujeto dedica cantidades crecientes de energía en razón inversa a su distancia de su objetivo. Esto es fácilmente observable cuando un depredador se aproxima lentamente a su presa mientras está lejos, se apresura en la medida que se acerca a ella y despliega su esfuerzo máximo en el momento culminante de atraparla.  Esta consideración sirve para explicar por qué casi toda Cuba ha caído en una forma notable de modorra ciudadana, que les impide tomar iniciativas para organizarse mejor y poder ejercer alguna forma de presión sobre el gobierno que los oprime y humilla sistemáticamente y sin esperanza de cambio a la vista.

 

El objetivo principal de esta colección de ensayos es precisamente ayudar al ciudadano cubano a despertar de su somnolencia  y convencerse de que el cambio es factible, pero hay que comenzar por entender las fuerzas que lo impiden y también las muchas debilidades del gobierno opresor. Con una mayor conciencia de que el cambio es posible y de que las metas son concretas, más cubanos pudieran sumarse a las filas de los heroicos oposicionistas que no se han dado por vencidos y continúan luchando por la libertad. No hay muchos obstáculos que impidan engrosar las marchas de las Damas de Blanco y otros grupos sino la voluntad misma de hacer algo por su futuro y el del país.

 

Estos ensayos han sido escritos a lo largo de un número de años y para mi sorpresa los mismos tienen una gran vigencia todavía, seguramente como resultado de lo poco que han cambiado las formas de gobierno en Cuba. Los ensayos fueron escritos principalmente para el ciudadano medio y con referencia a algún tema de gran actualidad en cada momento. El texto que aparece en este libro es el original, con muy pocas correcciones de tipo editorial. La fecha  de cada uno ayudará al lector a comprender y negociar las pocas y pequeñas incongruencias que han quedado.

 

 

Diez pasos para rehabilitar la economía cubana (fragmentos)

 

Este trabajo supone que una rehabilitación de la economía cubana se basará en la instalación de una economía de mercado operando en el marco de un sistema legal que garantizará los derechos de propiedad, la libertad de empresa y contratación, la eficiencia de los mercados y la movilidad de los factores productivos. Me refiero a una rehabilitación de la economía cubana cuyo objetivo central es el rápido mejoramiento del nivel de vida de su población, para lo cual será necesario que se eleven los niveles generales de producción y de productividad, que existan amplias oportunidades de empleo y de inversión y que nadie sea discriminado por sus opiniones políticas, creencias religiosas, origen étnico o racial, u otros rasgos distintivos de minorías o grupos especiales. O sea, en este trabajo señalo el mejoramiento económico general de la población en dos dimensiones básicas, una de crecimiento macroeconómico o global y otra de equidad distributiva de oportunidades para los diversos agentes que componen una economía. La rehabilitación, por otro lado, no debe entenderse como un intento para restaurar la economía prevaleciente en Cuba hasta 1959, ni tampoco para eliminar completamente algunos de sus rasgos. Lo que intento aquí es definir aquellas características institucionales y organizativas que son necesarias en una economía moderna y capaz de satisfacer las necesidades de la sociedad expresadas libremente por los ciudadanos.  Una economía moderna no es una economía donde una súper-autoridad económica determina el rumbo y la naturaleza del desarrollo económico, sino que el desarrollo es más bien el resultado de las preferencias y acciones de los ciudadanos  actuando libremente para perseguir sus intereses privados y comunes.  Bajo ese entendido voy a resumir las medidas a tomarse al comienzo de tal esfuerzo en diez pasos, cada uno de los cuales será explicado detalladamente más adelante. Los diez pasos son los siguientes:

 

·         Legalizar la libertad de empresa.  Levantamiento inmediato de los impedimentos hacia el libre comercio, la libre contratación de factores productivos y el establecimiento de nuevos negocios y empresas productoras y distribuidoras de bienes y servicios;

 

·         Restaurar la propiedad privada. Definición de una política de restauración de la propiedad privada de los medios de producción que incluya la restitución y/o la compensación de propiedades confiscadas, la privatización de todas las empresas estatales y la legalización de las empresas creadas por ciudadanos cubanos;

 

·         Facilitar las inversiones.  Crear las condiciones necesarias para atraer la inversión directa (nacional y extranjera) en todos los sectores de la economía cubana, pero especialmente en el sector exportador;

 

·         Redefinir el régimen monetario. Establecimiento de un régimen monetario y formulación de las políticas monetarias que ayuden a maximizar la inversión y mantengan la estabilidad cambiaria y de precios internos;

 

·         Reforma fiscal. Definición e instalación de un sistema tributario compatible con la base económica del país según se recupera y capaz de satisfacer las necesidades de mayor prioridad del gasto público;

 

·         Modernización del estado. Redefinición del papel del estado en la nueva sociedad, favoreciendo la reducción del tamaño de los gobiernos central y locales, un alto nivel profesional y salarios concomitantes para los servidores públicos, la descentralización fiscal y la eficiencia en la administración de justicia;

 

·         Desarrollo constitucional. Desarrollo de las bases necesarias para la formulación de una constitución moderna que facilite el desarrollo de la economía e impida la introducción de distorsiones y la intervención en los mercados;

 

·         Creación del sector financiero. Creación de las condiciones para estimular el desarrollo de bancos privados con participación de entidades nacionales y extranjeras y de todos los tipos de empresas que forman un sector financiero moderno;

 

·         Reforma educativa. Depuración ideológica del sistema actual y desarrollo de la base de capital humano del país cubriendo todas las formas en que el mismo se hace necesario para el desarrollo económico de Cuba, desde la enseñanza pre-escolar y básica, hasta la técnica y superior y sistemas de financiamiento;

 

·         Reforma del sector salud y del seguro social. Implantación de una política de recuperación de gastos combinada con mecanismos de financiamiento de las pensiones y de programas preventivos y asistenciales de salud. Desarrollo de los sistemas de pensiones que permitan hacerle frente a las necesidades de una población con una proporción alta y creciente de personas de la tercera edad.

 

Antes de proseguir con algunas explicaciones detalladas de cada uno de estos acápites, vale la pena aclarar que estos diez pasos representan más bien un conjunto de medidas que deberán ser tomadas de una manera más o menos coordinada en diversos momentos cuando comience un programa de reforma o rehabilitación económica.  Los “diez” pasos son solamente una forma sencilla de presentación, al alcance de todo ciudadano educado, de los elementos que deben tenerse en cuenta en este proceso. Tampoco debe entenderse que los “pasos” son para ser seguidos secuencialmente. En realidad, algunos de los mismos son para ser adoptados paralela o simultáneamente. Por ejemplo, la liberalización de la economía debe iniciarse desde el primer día de un plan de transición o reforma, al mismo tiempo que la reforma del sistema fiscal y las decisiones que se tomen en materia de inversiones y política monetaria, por citar sólo un caso.

 

La experiencia de los otros países socialistas desde la caída del Muro de Berlín en 1989 y la desaparición de la Unión Soviética en 1991 nos ha dejado y sigue dejando muchas lecciones que deben ser tenidas en cuenta en Cuba. No se trata de copiar experiencias mecánicamente si no de aprender lo que es pertinente y aplicable de las experiencias de otros.

 

Una de las más importantes es que si la transición hacia un nuevo sistema económico se lleva a cabo simultáneamente con la transición hacia un sistema político de más amplia participación de lo que fueron los regímenes anteriores, es de esperar que habrá grandes dificultades en lograr los acuerdos necesarios para crear los marcos constitucionales y legales indispensables para que un nuevo sistema económico opere eficientemente.  Los legisladores no siempre entienden los requisitos para que una economía de mercado funcione plenamente.  En los países socialistas existen muchos que cargan con años de prejuicios sobre la libertad económica y de empresa.  En este aspecto, es necesario que el gobierno a cargo de una transición sepa explicarle y le explique a la población los detalles y las razones de las medidas que se tomen para mejorar la economía. Lo ideal sería que dicho gobierno estuviera preparado para llevar a cabo una empresa de semejante tamaño, pero la realidad nos indica que lo contrario prevalece, o sea, la improvisación, las presiones de ciertos grupos de intereses especiales, las relaciones internacionales, etc.  Debido a estas razones es muy útil la discusión anticipada de estos temas, para crear consenso sobre los problemas que tienen soluciones más técnicas que políticas, aunque no siempre es fácil separar ambas.

 

La transición hacia una economía de mercado no es una actividad factible mediante el mercado, sino que tiene que ser lograda por alguna autoridad estatal que crea en la eficiencia y en la ética del mercado, lo cual representa una paradoja. De por sí, la disminución del tamaño del estado y del poder político es algo que casi todos los políticos de cualquier pensamiento ideológico tienden a evitar o rechazar, pudiera decirse, por puro instinto.  Es aquí donde uno desea que se imponga la voluntad de la sociedad civil que, al actuar coordinadamente con sus propios intereses, induzca a las autoridades, incluyendo a los legisladores si los hubiere, a que adopten las medidas necesarias para desconcentrar los poderes económicos y políticos acumulados anteriormente.  Esto pudiera ser una forma ideal de proceder en una transición.  Lo mejor sería que en el momento de comenzar el proceso hubiese entre la población un grado de consenso lo suficientemente amplio como para lograr las medidas con el acuerdo de la mayoría de los ciudadanos. Pero nadie sabe en qué condiciones se encontrará el país cuando pueda emprender el camino de la reforma económica.