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Los opositores tienen la palabra: Jorge Olivera
La
diversidad de opiniones es uno de los sostenes de la democracia y
los opositores cubanos, aunque coinciden en muchos temas cardinales,
tienen opiniones variadas sobre el presente y el futuro del país.
Con esta serie de pequeñas entrevistas que publicaremos durante la
actual semana, CubaNet pone a la consideración de sus lectores los
criterios de algunos opositores pacíficos cubanos acerca de lo
acontecido en el país en 2011 y lo que esperan para 2012
Jorge Olivera, periodista independiente, ex preso político del Grupo
de los 75, poeta y escritor. En1993 se integra al movimiento
sindical a través de la Confederación de Trabajadores
Independientes. En 1997 asume la dirección de la agencia Havana
Press, donde se inició en el periodismo independiente en el año
1995. En 2003 fue detenido, juzgado y condenado a 20 años de
prisión, durante el proceso conocido como Primavera Negra. Salió en
libertad con licencia extrapenal el 6 de diciembre de 2004, y desde
entonces no ha dejado de ejercer el periodismo independiente. Ha
publicado Confesiones antes del crepúsculo (poesía, 2005); Huésped
del infierno (cuentos, 2007); En cuerpo y alma (poesía, 2008);
Cenizas alumbradas (poesía, 2010); Antes que amanezca y otros
relatos (cuentos, 2010).
CubaNet: Se habla con frecuencia dentro y fuera de Cuba de las
medidas dictadas por el gobierno el pasado año sobre el trabajo por
cuenta propia, la ley que autoriza la compra-venta de casas y
automóviles y de la libertad concedida a los campesinos para vender
sus cosechas sin la mediación del Estado. ¿Qué piensa usted de estas
llamadas reformas, y qué espera para el año 2012?
Olivera: Las medidas tomadas el año pasado son un paso positivo por
parte del gobierno, aunque un sector de la población las ha
sobredimensionado. Cuando se analizan los 53 años de totalitarismo,
con un partido único en el poder, representado en la figura del
máximo líder, cualquier medida de apertura, por mínima que sea,
tiene una repercusión importante en la sociedad. Antes no se podía y
ahora se puede vender o comprar una casa, un automóvil y existen
infinidad de negocios privados. Estas reformas, a mediano y largo
plazo van a tener un efecto positivo dentro de la sociedad, en tanto
son medidas irreversibles, y va a ser difícil eliminarlas, como ha
sucedido en épocas anteriores, digamos, en los años ochenta.
CubaNet: ¿No vislumbra en esto cierto peligro para el régimen?
Olivera: Puede ser, pero no creo que estas medidas pongan en peligro
al poder, aunque van a seguir formulándose mientras aumenten los
antagonismos entre la necesidad que existe de instrumentar nuevas
aperturas, y un sector del gobierno que se resiste a realizar
cambios más profundos. Esto va a desembocar en una apertura mayor.
2012 es un año en el que veremos otros avances, y en otras áreas se
irán abriendo puertas, pero de forma muy lenta. Estamos frente a una
clase política que se aferra al poder, y no va a suicidarse, pero no
puede continuar como hasta ahora. De ahí las aperturas. Algunas las
vamos a ver este año y en el futuro cercano. Soy optimista y lo que
está sucediendo es la base para alcanzar cambios políticos, o al
menos que la gente se sienta más libre administrando sus propios
negocios. Dentro de cinco años vamos a ver una Cuba diferente.
CubaNet: Si se resuelven los problemas económicos esenciales en esos
cinco años, y la población alcanza una mejor calidad de vida, y se
le permite viajar sin las trabas que hoy existen, ¿cree usted que
los ciudadanos se acomoden y el gobierno se afiance en el poder?
Olivera: En cierto sentido eso es cierto, porque la gente piensa
como vive, principalmente en cómo resolver sus necesidades
primarias, el techo, la salud, la comida. Y si el gobierno logra un
salto cualitativo en ese sentido, y se crea una clase media poderosa
que pueda proporcionar a la población un nivel de vida superior, es
probable que la mayoría tienda a olvidarse de los cambios políticos.
Aunque Cuba no es Vietnam ni China. Hay cuestiones históricas,
culturales y de idiosincrasia, y habrá que esperar a ver qué pasa.
Hay que considerar también que el régimen ha logrado espacios en el
terreno internacional, que actúan como resortes de apoyo con el
pretexto del embargo norteamericano, y las supuestas campañas
humanitarias de la revolución en el Tercer Mundo, sobre todo en
África y América Latina. Y no son apoyos utópicos, sino reales, que
les proporcionan al régimen un espacio mayor de maniobra, y logra,
en medio del naufragio, mantener el barco, ladeado, escorado, pero a
flote. Hay personas apasionadas que cifran sus análisis en elementos
subjetivos, pero pasan los años y seguimos en lo mismo. Hay que
poner los pies sobre la tierra. El cambio hay que verlo a largo
plazo, porque va a persistir la apatía de la población. Somos
rehenes de una política que no podemos cambiar,
CubaNet: ¿Qué opina de la visita de Benedicto XVI a Cuba?
Olivera: No creo que se vaya a lograr algo trascendental. Me remito
a la visita de Juan Pablo II, hijo de un país con una larga
tradición de lucha; que ha sufrido invasiones, y sostuvo una batalla
constante a través de su historia contra el imperio zarista, Hitler,
Stalin. Un Papa imbuido de los problemas que genera el comunismo, y
casi nada logró en Cuba. Por eso no creo que Benedicto XVI
contribuya a que el gobierno realice cambios sustanciales, si acaso
algunas concesiones mínimas. Tal vez la iglesia sí salga ganando con
la visita, y se le concedan los espacios que reclama, pero nada más.
Lo más probable es que el viaje contribuya a aumentar la
credibilidad del gobierno en la arena internacional, algo en lo que
siempre ha sido muy hábil.
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