Cubanálisis El Think-Tank

           ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

   

Dr. Eugenio Yáñez, Estados Unidos

 

 

 

Trampa para cazar bobos

 

Eso es lo que ha resultado la ofensiva neocastrista que se está llevando a cabo en estos tiempos en Cuba, donde un “nuevo” y “joven” gobernante, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, manipula un tridente que podemos llamar “nueva ofensiva revolucionaria”, formado por un conjunto de disposiciones y regulaciones para asfixiar la propiedad privada y no permitirle prosperar más allá de la mera supervivencia, además de un nuevo consejo de ministros que ya fue designado el sábado 21 de julio y aprobado en la sesión de la inútil Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), y cuyo tercer “diente” del tridente y a la vez el plato fuerte será una nueva estructura de gobierno y una nueva constitución, que se están cocinando en estos momentos.

 

Los “iluminados” se inventan su primer ministro

 

Por esas maravillas adivinatorias del pensamiento anticastrista cubano anquilosado, ya se ha hablado y especulado en estos días en la radio y la televisión en español de Miami sobre quien sería el ocupante del nuevo cargo de primer ministro que será creado cuando la nueva Constitución entre en vigor. Porque para esos “oráculos” del anticastrismo tal personaje, -supuestamente- ya debería estar designado igualmente que los ministros, considerando que se había anunciado que el consejo de ministros se conocería en la sesión de la Asamblea. Y efectivamente  fue designado el “nuevo” Consejo de Ministros (20 de 34 burócratas se mantienen en los cargos), que fundamentalmente no es más que la repetición de un conjunto de ineptos e incapaces, entre los cuales repiten funciones Ramiro Valdés y Ulises Rosales del Toro como vicepresidentes del Consejo de Ministros, acompañados ahora por nuevas luminarias del régimen como Roberto Morales Ojeda (hasta ahora ministro de salud pública) e Inés María Chapman (viene de recursos hidráulicos) también como vicepresidentes, además de ministros de probada incapacidad y falta de resultados, como los de Transporte, Educación y Agricultura. El mal llamado “zar de las reformas”, en un país donde no hay ni zares ni reformas, fue “liberado” de su cargo, es decir, cesanteado como vicepresidente del consejo de ministros a cargo de la implementación del “modelo” raulista. Y no parece probable que alguien lo vaya a extrañar demasiado.

 

El hecho es que la nueva constitución no está vigente, aunque haya recibido la aprobación de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), lo cual no era un impedimento, puesto que la ANPP aprueba lo que se ordene, como de costumbre y como han demostrado sus cuarenta y dos años de existencia sin un solo voto en contra prácticamente y con escasas abstenciones en todo ese tiempo. La única novedad en este caso ha sido la constatación de la enciclopédica ignorancia de muchos diputados: tal vez podrán ser ingenieros, médicos, físico-matemáticos, economistas, leguleyos, arquitectos, biólogos o contadores, pero en cuanto a las más mínimas ideas de cómo se organiza y funciona un país y de lo que es un gobierno contemporáneo o la administración pública moderna, algunos de esos diputados posiblemente podrían estar un poco por debajo del nivel de comprensión sobre esos temas que tenían el indio Hatuey y los aborígenes cubanos conquistados por los españoles.

 

Además, ese proyecto de constitución deberá ser sometido a discusión “por el pueblo”, ya se sabe que entre el 13 de agosto y el 15 de noviembre de este año, lo que supone miles y miles de asambleas en centros de trabajo y estudiantiles, unidades militares y de orden interior, núcleos del partido comunista, sindicatos, comités de la juventud comunista, bloques de la Federación de Mujeres, Comités de Defensa de la Revolución, asociaciones profesionales, y todos los componentes de la falsa, inventada y tergiversada “sociedad civil” oficialista, que le hacen el juego a la dictadura.

 

Y después de todo eso, el documento final deberá ser sometido a un referéndum ante todos los votantes, donde algunos de los aspectos estratégicos contenidos en la consulta no serán sometidos a votación, como la “irreversibilidad” del socialismo, el “papel rector del partido” o la primacía de la “propiedad de todo el pueblo” en la economía, por lo que los aspectos decisivos no serán realmente sometidos a consulta popular sino impuestos por la dictadura totalitaria. Solamente después de ese continuo e interminable circo será que la nueva constitución pueda entrar en vigor oficialmente, en caso de ser aprobada, como se supone que lo será, ya que toda la maquinaria del totalitarismo tropical se pondrá en función de ese objetivo.

 

Porque lamentablemente quienes podrían oponerse al documento dentro de Cuba y llamar a votar “no” para rechazar la propuesta, es posible que entonces -ya comenzaron- se estén desgastando en guerras intestinas e infinidad de contrapropuestas brillantísimas entre ellos mismos, que no llevarán a ningún lugar y no podrán impedir que el régimen imponga su espuria caricatura de constitución, pero que tal vez alimenten un poco más los inconmensurables egos de algunos. Y los “teleopositores” que pretenden dirigir desde el extranjero a quienes dentro del país se enfrentan a la dictadura solamente tienen capacidad de convocatoria y movilización entre un grupo de compinches que se cocinan junto a ellos en su propia salsa y que están tan cerca de las realidades cubanas como si vivieran en el planeta Saturno.

 

Entonces, y solo entonces, cuando entre en vigor la nueva Carta Magna neocastrista, se designará oficialmente al primer ministro, cuyas funciones deberán estar claramente especificadas en su texto. Y que, según se conoció, dirigirá al consejo de ministros pero no tendrá facultades, entre otras cosas, para destituir ministros, pues eso corresponderá al Presidente de la República, lo que echa por tierra la peregrina y pintoresca fábula de que la creación de ese cargo de Primer Ministro pretendía restar poder a Díaz-Canel.

 

Ese nuevo primer ministro que los profetas, oráculos e iluminados ya anunciaban que sería conocido en ese mismo evento de la ANPP del pasado fin de semana, demostrando una ignorancia enciclopédica, porque nadie podría ser nombrado para un cargo que no existe y que solamente existiría cuando entrara en vigor la nueva constitución, si tal propuesta se aprobara (propuesta que indudablemente se aprobará porque es la voluntad del régimen) naturalmente que no fue anunciado, ni podría serlo, pues tal cargo no existe todavía. Lo cual no amedrentará para nada a tales adivinadores de feria, payasos, buhoneros y vendedores de humo, que seguirán repitiendo incoherencias y tonteras sin temor a seguir demostrando una vez más su infinita capacidad para hacer el ridículo.

 

El funcionamiento del Macondo tropical cubano

 

Como podrá verse, para entender cómo funcionan las cosas en la finca de los hermanos Castro, conocida también como República de Cuba, no es necesario ser un analista genial de los muchos que pululan por estos territorios y por todo el mundo: basta simplemente con saber leer lo que publica la prensa del propio régimen, y no dedicarse a inventar basados en lo que a algunos les gustaría o les parecería adecuado, porque esa es la manera más rápida y segura de meter la pata y terminar hablando sandeces.

 

Y lo mismo sucedió con otro párrafo publicado por el régimen, curiosamente en el libelo Juventud Rebelde antes que en el principal panfleto de propaganda, Granma, que es el órgano oficial del partido comunista cubano. El documento en cuestión se titula “¿Cuáles son las propuestas de la reforma constitucional en Cuba?”, fue reproducido aquí en Cubanálisis-El Think-Tank desde la semana pasada y puede encontrarse todavía en primera plana durante esta semana.

 

Si los comentarios sobre el nuevo cargo de Primer Ministro que supuestamente sería designado de inmediato, según esotéricos criterios traídos a la actualidad por quién sabe quién o quiénes, alborotaron el Parque del Dominó en estos días, el párrafo a que se hace referencia, publicado en Juventud Rebelde, tuvo resonancia internacional y repercusión mundial, y alborotó a periodistas y analistas, obispos y embajadores, comunistas y gusanos, tirios y troyanos, galgos y podencos, y cada uno lo floreó a su manera o de acuerdo a sus intereses, lográndose al final una visión distorsionada, errada y lo más alejada posible de la realidad, que representa de hecho exactamente lo contrario de la letra y el espíritu de lo publicado por el régimen.

 

Dice el párrafo del alboroto, textualmente refiriéndose a las propuestas de reforma constitucional: “El sistema económico que refleja mantiene como principios esenciales la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción y la planificación como componente principal de dirección, a lo que se añade el reconocimiento del papel del mercado y de nuevas formas de propiedad, entre ellas la privada, en correspondencia con la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista y los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, resultado de la consulta con amplios sectores de la sociedad”.

 

Nada nuevo bajo el sol. Cualquiera que, aun sin ser un analista fuera de serie y genial como algunos de los que aparecen por televisión y radio en Miami, tuviera el cuidado (además de la paciencia y la fortaleza de estómago para hacerlo) de leerse la “Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista” y los “Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución”, sabría perfectamente que el hecho de que el partido comunista reconozca el papel del mercado es una limitada aceptación de la realidad que es imposible negar. Como si reconociera que la Tierra es redonda.

 

Pero que nunca tendrá prioridad en el concepto neocastrista de “reformas” o “apertura”, como se viene repitiendo desde el VI y el VII Congresos del partido comunista, y que se resume en la frase en el mismo párrafo de la algarabía que estamos comentando, donde se considera como principio esencial para la gestión económica “la planificación como componente principal de dirección”. Por lo que el mercado será siempre un factor subordinado a esa tan tenebrosa y más desagradable aún “planificación socialista” que ha fracasado en todo el mundo y en cada país que ala ha intentado durante todo un siglo.

 

Por otra parte, para quienes sueñan con que el régimen totalitario podría convivir con algún tipo de propiedad privada más allá de actividades muy específicas y férreamente limitadas por la dictadura, parece que les ilusionan cándidamente esas palabras de que el régimen, además del reconocimiento “del papel del mercado”, acepta también reconocer “nuevas formas de propiedad, entre ellas la privada”, lo que supone también la aceptación de la propiedad cooperativa y la mixta. Pero tanto las actividades privadas como las cooperativas y mixtas estarán limitadas por el criterio de la prioridad estatal controlada por el régimen y de impedir a toda costa “la concentración de la propiedad”, porque la dictadura cubana se preocupa más de aniquilar la riqueza que de combatir la pobreza.

 

Por eso es que tanto la propiedad privada como la cooperativa o mixta que el partido comunista cubano reconozca no va más allá de unas cuantas actividades, 123 en total, y todas con extraordinarias limitaciones y con no pocas remembranzas del feudalismo. Por ejemplo, solamente se autorizará en las nuevas medidas que aparecen en la Gaceta Oficial Número 35 del presente año “en un mismo domicilio legal solo una de las actividades siguientes”: servicio gastronómico en restaurante; servicio gastronómico en cafetería; o servicio de bar y recreación. Para que se comprenda bien: si usted posee una licencia para operar un restaurante no podrá expender bebidas alcohólicas; pero si su licencia autoriza servicio de bar y recreación entonces no podrá vender sándwiches o alimentos ligeros a sus consumidores de bebidas alcohólicas. Así que nada de tapas en el bar, por favor. Para evitar que los dueños de bares se fueran a enriquecer.

 

Además, según el panfleto Granma “se ratifica la decisión de no otorgar nuevas autorizaciones para las siguientes actividades: vendedor mayorista y minorista de productos agropecuarios; operador de equipos de recreación (para equipos rústicos); carretillero o vendedor de productos agrícolas de forma ambulatoria; comprador vendedor de discos”. Consiguientemente, con estas limitaciones legales el partido comunista está seguro que podrá garantizar que no se conviertan en millonarios no solo los vendedores mayoristas sino también los minoristas de productos del agro, lo que implica que en Cuba no podrán llegar no ya a millonarios sino ni siquiera a clase media tercermundista; ni tampoco los operadores de equipos de recreación como “caballitos” mecánicos para niños o carruseles, ni podrán lograrlo tampoco los carretilleros que venden viandas y vegetales de forma ambulante, o los compradores-vendedores de discos viejos.

 

La prensa amarilla y amarillista

 

Con estos antecedentes, era de esperar que los especialistas, periodistas y dizque analistas fueran cautos al referirse al tema. Sin embargo, bastaba una ligera búsqueda en internet sobre el tema en español para encontrarse titulares como los siguientes:

 

Cuba reconocerá al mercado como parte de su economía socialista (Expansión MX); La apertura cubana: Cuba reconocerá a la propiedad privada y al mercado en su nueva Constitución (Clarín); Cuba se alista para abrirse al mercado y a una nueva forma de Gobierno (El Nuevo Herald); Actualidad: En Cuba se reconocerá la propiedad privada (Tribu Magazine); Cuba reconocería “el papel del mercado” en nueva Constitución (Deutsche Welle); Rompe Cuba esquema castrista y abre mercado (AFP); Histórico: en Cuba se reconocerá la propiedad privada (La Gaceta, Salta); Cuba toma medidas para abrirse al mercado (El Informador MX); Cuba reconocerá el papel del mercado y la propiedad privada (Forbes).

 

Cualquiera podría pensar que la pasión “latina” o “hispana” se impone en la forma de reaccionar, y por ello esos titulares en idioma español que, además de tremendistas y sensacionalistas, son esencialmente erróneos.

 

Por eso fue recomendable realizar la misma búsqueda sobre el mismo tema, pero ahora en idioma inglés. Y he aquí los resultados de la búsqueda en el ciberespacio en idioma inglés.

 

Cuba's New Constitution Will Guarantee a More Open Market and private property ownership (Newsweek); Cuba to recognise private property and free market for first time under ... (The Independent); Communist-run Cuba to recognize private property in new constitution (Reuters); Cuba will recognize private property in its new constitution (Quartz); New constitution in Cuba will recognise free market and private property (Business Day); Cuba to recognise private property under new constitution (BBC News); Market economy got get nod in Cuban constitutional reforms (The Australian); Cuba will lift freeze on new private restaurants and bed-and ... (Omaha World-Herald); Changing face of Cuba is worth watching for investors (Financial Times); Cuban new constitution expected to support foreign investment, free markets and private property (MercoPress).

 

Aparentemente, ni el pragmatismo americano ni la flema inglesa escapan a la trampa, y en definitiva estos titulares en inglés reflejan el mismo despiste y la misma confusión que los que presentamos anteriormente en español.

 

Sin embargo, la historia no termina aquí. Más bien comienza. Porque el sábado 21 de julio la prensa oficialista reportaba más ampliamente sobre el proyecto constitucional y su “debate” en la Asamblea Nacional del Poder Popular, y salían a la luz detalles que hasta ese momento no se conocían más allá de la camarilla que se encargó de preparar el documento traído a consideración, y de la pandilla del comité central del partido que lo había conocido y le había dado el visto bueno pocos días antes. Y entonces comenzó la de Dios es Cristo con los titulares. O la de Díaz-Canel es Fidel, como intenta convencer la propaganda del régimen.

 

Y todo se debió a porque en el nuevo proyecto se elimina como política de Estado el texto que hacía referencia al “avance hacia la sociedad comunista” que expresaba la lacayuna y prosoviética constitución de 1976. Y como consecuencia, en lo que a partir de ahora quedará para la antología de la estulticia como un soberano e insuperable galimatías, el presidente de la Asamblea Nacional aseguró que “Esto no quiere decir que renunciemos a nuestras ideas, sino que en nuestra visión pensamos en un país socialista, soberano, independiente, próspero y sostenible”. Y como justificación “intelectual” (es un decir), para sostener y dar solidez a la supresión del término, alegó que la situación actual de Cuba y el contexto internacional son muy diferentes en comparación al año 1976. ¡Vaya noticia!

 

En otras palabras, que lo que cambia actualmente en la “rejuvenecida” dictadura cubana no es la ideología completamente desacreditada, sino la absurda utopía que ahora quieren  ofrecer a los cubanos. Sabiendo ya hasta ellos mismos que el comunismo es una pesadilla de una noche de verano en Cuba en medio de un apagón, y nada más, ahora buscan otras palabras para vender la mentira disfrazada de ilusión y poder continuar tiranizando a la población: porque es imposible, simplemente, que un socialismo nada democrático como el que pretende implantar por la fuerza la pandilla neocastrista pueda de alguna manera ser soberano, independiente, próspero y sostenible. Y mucho menos en un país dirigido por una caterva de corruptos  ineptos y oportunistas, incapaces (y además sin interés en lograrlo) de sacar a Cuba de la bancarrota ni de garantizar diariamente a su población al menos un vasito de leche y una taza de café sin adulterar ni mezclar.

 

Entre otros aspectos, el nuevo proyecto especifica que además de la estatal funcionarán “otras formas de propiedad como la cooperativa, la propiedad mixta -no necesariamente derivadas de una inversión extranjera-, y la propiedad privada” pero dejando muy claro que “la empresa estatal es el sujeto principal de la economía como generador de la riqueza del país y refuerza al Estado en el control y dirección de los procesos económicos”, con lo cual se garantiza que la economía continuará en bancarrota, porque si hay algo comprobado en el mundo de la economía es que ninguna empresa estatal, en ninguna circunstancia, en ningún lugar del mundo ni en ningún momento de la historia, haya sido o pueda ser superior y más eficiente que una empresa privada.

 

Además, se conocieron una serie de otras modificaciones tal vez de menor trascendencia y más detalles, que quedarán a consideración de los amaestrados diputados que aplauden cuando se les ordena y aprueban cuando les hacen la señal específica, y aunque se suponía que el lunes 23 de julio deberían tomar su decisión final sobre la propuesta constitucional, posteriormente se adelantó su aprobación para el domingo 22, cuando ya aparentemente no quedaban más tonterías que decir.

 

Más barbaridades “periodísticas”

 

De todas formas, con lo que se pudo conocer durante ese fin de semana circense volvió a alborotarse el gallinero, dicho esto sin la menor intención de burla o falta de respeto, sino para destacar la proliferación de titulares tremendistas que emulaban en amarillismo con los anteriormente publicados antes de que se conocieran los detalles que salieron a la luz cuando no se disponía de más información sobre el “debate” de la ANPP del sábado 21 de julio.

 

Veamos ahora primero los titulares que vinieron en idioma inglés: Cuba aims to build socialism, not communism, in draft constitution (Reuters); Cuba moves toward striking changes to officially recognize private property, foreign investment (Washington Post); Cuba Aims to Build Socialism, Not Communism, in Draft Constitution (US News & World Report); Cuba to recognise private ownership (The Week UK); Cuba recognises the right to buy and sell property (The Times); With constitution reform, Cubans may soon have right to own private ... (The Punch); Cuba ditches aim of building communism from draft constitution (The Guardian); Cuba moves toward changes to officially recognize private property, foreign investment (Santa Fe New Mexican); Cuba to move towards gay marriage, private property in new constitution (New York Daily News); Cuba's draft constitution omits the aim of building communism (Al Jazeera).

 

Y veamos ahora los que aparecen en idioma español, que no son en nada menos gritones o estrepitosos que los de los pragmáticos americanos, los flemáticos ingleses o los siempre desconfiados árabes, que llegaron en idioma inglés. Porque, evidentemente, al fin y al cabo la ignorancia no conoce fronteras, ni los aquelarres tampoco:

 

Cuba elimina la palabra ‘comunismo’ en borrador de nueva Constitución (El Tiempo); Cuba elimina la palabra “comunismo” en su anteproyecto de reforma constitucional (El País); Cuba renuncia al comunismo (CiberCuba); Cuba: ¿sí a las bodas homosexuales y adiós al comunismo? (El Espectador); Cuba muestra nueva Constitución, se va zar de reformas (El Nuevo Herald); Cuba entra a 'otra realidad' (Hoy Chicago); Cuba debate su nueva Constitución: elimina el término "comunismo" y permite la propiedad privada (Todo Noticias); La reforma de la Constitución de Cuba quiere prohibir la concentración de propiedad privada (CiberCuba); Cuba borra el comunismo y busca el socialismo en su nueva Carta Magna (La Prensa, Honduras); El régimen de Cuba elimina la palabra "comunismo" en el borrador de su nueva Constitución (Infobae); Cuba ´elimina el comunismo´ y se abre al enlace gay (El Mundo); Cuba abre su Constitución a la propiedad privada y al matrimonio homosexual (La Vanguardia); Cuba abre paso a la generación de riqueza y la propiedad privada, sin sociedad comunista (AFP).

 

Miente, que algo queda siempre

 

Pensemos un instante: con la proliferación de los llamados “medios sociales” y la  superficialidad que pulula en la información en general, no son demasiadas las personas que leen noticias, o las ven por televisión o las escuchan por radio. Sumemos a eso que por regla general esas “noticias” no sobrepasan las 200 ó 300 palabras.

 

Y que los verdaderos análisis con una extensión de más de 2,000 palabras son cada vez más escasos, tanto en español como en inglés. Consideremos entonces que la mayoría de los consumidores de noticias, en el mejor de los casos, podría recibir la noticia completa, aunque no se tratara de un análisis en serio, pero no serían la mayoría, puesto que son muchísimos los recipientes de noticias que se conforman simplemente con los titulares, como los que hemos mostrado más arriba.

 

Y son esos mensajes sintéticos y erróneos, con titulares raquíticos e irresponsables, los que determinan finalmente la percepción del “público” y de eso que se llama “la opinión pública”, que se lleva a la mente los criterios de que en Cuba se está produciendo una “apertura”, que se están llevando a cabo “cambios” para bien, y que en la isla se están encaminando a “normalizar” la situación, porque están “abandonando” el comunismo, reconociendo el papel del mercado, aceptando la propiedad privada en la economía, y hasta preparando condiciones para reconocer en cualquier momento el matrimonio homosexual.

 

Es decir, esa “opinión pública” americana, canadiense, europea, latinoamericana, asiática, caribeña, africana, australiana y de todo el Medio Oriente, estará convencida de que finalmente el gobierno cubano ha decidido actuar correctamente y a favor de su pueblo. Al fin y al cabo, eso es lo que dicen las agencias de noticias, periódicos, revistas, blogs,  internet, televisión y radio. No parece lógico que todos esos medios se vayan a equivocar al mismo tiempo, y para comprobarlo bastaría con fijarse cómo eso mismo se repite en Twitter, Facebook, WhatsApp, y todas esas plataformas, como si esas no hicieran otra cosa que repetir “fake news” (noticias falsas) y titulares estrafalarios como los que hemos reproducido en estas páginas.

 

De manera que, a la larga, en esta batalla entre la maldad y el futuro de los cubanos, el régimen neocastrista parece estar llevando la ventaja desde el comienzo de esta “ofensiva revolucionaria” del 2018.

 

Y todo eso lo está logrando el régimen de una manera relativamente sencilla y fácil, maquillando -aunque solamente un poco- la estructura del Estado totalitario mientras se mantiene la dictadura unipartidista y se finge una apertura a gusto de los incautos.

 

Simplemente, poniendo a funcionar una trampa para cazar bobos.

 

Sabiendo que hay tantas presas fáciles desesperadas por caer en ella.